domingo

Ernesto Cucchiaroni

Ernesto Cucchiaroni, más conocido como Tito ( nacido el 16 de noviembre de 1927 en Posadas, Misiones) fue un jugador de fútbol argentino, que jugaba en posición de delantero. No sólo jugó en la Liga de fútbol de Argentina, sino también en la Liga italiana de fútbol, así como con la Selección de Argentina.

Carrera profesional

Inicios de su carrera
Ernesto Bernardo "Tito" Cucchiaroni llegó al club CA Tigre en 1949 desde su Posadas natal, después de jugar para la selección de su provincia.
Comenzó jugando como entreala izquierdo aunque se destacó jugando bien abierto por la punta, marcando 51 goles en 139 partidos. Sus aceleraciones y frenos en espacios reducidos apilaban rivales que eran superados por finas gambetas.

Campeonato sudamericano de 1955
En 1955 se consagró campeón con la Argentina del Campeonato sudamericano de Chile y pasó a Boca Juniors en la transferencia más importante de la época: con los ingresos percibidos por su transferencia, se terminó de construir la Platea Techada del estadio Monumental de Victoria.

En el fútbol italiano
Dos años más tarde triunfó en el fútbol italiano, destacándose con la camiseta del AC Milan, siendo una campaña cedido al Real Jaén de España, en el Milan fue donde se consagró campeón, y luciendo por 5 años la de la Sampdoria.

Regreso a Argentina
A su regreso al país, en 1963 ejerce el cargo de DT de Guaraní de Posadas. Falleció el 4 de julio de 1971 con tan solo 43 años.

martes

Tito Cucchiaroni y Tupi Varela, las banderas de Bartolomé Mitre

Fueron los que más sobresalieron en el club mitrense • Tito en fútbol y Tupi en básquetbol, entre tantos valores destacados • Recuerdos de un mes histórico •

POSADAS. Octubre es un mes histórico para Bartolomé Mitre, entidad que el pasado 7 celebró nada menos que 80 años de historia, dejando en su paso numerosas figuras destacadas como deportistas y directivos al servicio de la entidad.

En el aspecto deportivo pasaron muchos jugadores, pero se llevan todas las miradas Ernesto Bernardo “Tito” Cucchiaroni en el fútbol, y Manuel Humberto “Tupi” Varela en básquetbol, sin dudas las banderas más sobresalientes en el historial de Bartolomé Mitre, que precisamente -además del aniversario institucional- recuerda el debut en el Campeonato Nacional de Fútbol, ocurrido el 15 de octubre de 1972 frente a San Lorenzo de Almagro, el campeón de esa temporada, y en el mítico reducto del viejo “Gasómetro” de la avenida La Plata, con sus tribunas de madera.
También por un certamen Nacional consiguió el primer punto en el torneo contra Atlanta, el 5 de octubre de 1975, esta vez en el estadio posadeño. Mitre había realizado una campaña excepcional en el regional y llegó al nacional cargado de expectativas. No pudo conseguir buenos resultados y al cabo de las cuatro primeras fechas no había sumado puntos.
El primero lo logró frente a Atlanta, en el empate 2 a 2 en la quinta fecha. Los misioneros integraban la Zona “D” junto a Colón de Santa Fe, Racing de Avellaneda, Talleres de Córdoba, Temperley, Juventud Antoniana de Salta y Newell’s Old Boys de Rosario.

“Tito” Cucchiaroni

Ernesto Bernardo “Tito” Cucchiaroni, el cuarto hijo de ocho hermanos (cuatro mujeres y cuatro hombres), fue alumno de la Escuela 43 y el sexto cursó en la Escuela Superior Nº 1. Como le gustaba practicar cualquier deporte sin medir el tiempo que le ocupaba, sus padres lo alejaron del medio y lo internaron en el Colegio Religioso de Los Hermanos Maristas, en Chajarí (Entre Ríos).
No estuvo mucho tiempo, pues extrañaba su terruño. Volvió a Posadas y se inscribió en el Colegio Roque González, donde retornó a las prácticas deportivas.
Además del fútbol, deporte en el que triunfó, practicaba con gran destreza la pelota a paleta, las bochas, el básquetbol, natación y algunas pruebas atléticas, incluso fue preliminarista en algunos combates de boxeo que se hacían entonces. Indudablemente era un privilegiado para el deporte.
Oficialmente se inscribió en el club Mitre y tras una fugaz actuación en las divisiones inferiores, en 1949 integró el seleccionado misionero en el argentino “Doctor Adrián Beccar Varela” que se disputó en la cancha de San Lorenzo.
Tito acaparó elogios y despertó el interés de varios clubes de la AFA. Fue contratado por Tigre, equipo que militaba en primera A.
En 1954 lo adquirió Boca Juniors, donde se consagró campeón, y al año siguiente, haciendo ala con Angel Labruna, consiguió el título sudamericano con el seleccionado en Chile. Su actuación internacional se mantuvo hasta 1956, cuando salió subcampeón sudamericano en Uruguay y fue titular en el Panamericano de México. Luego jugó contra Paraguay en Asunción (ganó 1 a 0, de puntero derecho, junto a Conde, Angelillo -luego Sívori-, Grillo y Cruz).
Era uno de sus últimos partidos, porque el 26 de agosto de 1956, en cancha de Huracán, el seleccionado enfrentó a Checoslovaquia y ganó 1-0, pero allí jugó apenas 12 minutos en lugar de Santiago Vernazza.
Un emisario del Milan, de Italia, decidió llevarlo a Europa, donde salió campeón del fútbol italiano con el Milan y participó de la Copa de Campeones y Recopa Europea, deslumbrando con su estampa de indiscutido crack por escenarios del Viejo Continente.
En 1962 regresó a la Argentina, jugó en Mitre y luego asumió la conducción técnica de Guaraní, enriqueciendo al fútbol misionero con su visión del fútbol europeo y luciéndose en los enfrentamientos ante los equipos profesionales.
Su pasión por el fútbol lo llevó a dejar su vida en la tribuna del estadio “auriazul” observando a su equipo favorito. Es un referente de la institución.

Publicado el 17/10/2006 en diario “Primera Edición” de Posadas, Misiones.

lunes

NOCHES DEL BRETE POSADEÑO


El balneario "El Brete" en la costa del río Paraná fue un lugar donde durante muchos años disfrutaron los bañistas posadeños, y de noche bajo los quinchos se armaban reuniones familiares, de amistades o de compañeros de trabajo.
En este caso de la foto, una despedida de soltero de ex empleados del diario "El Territorio" en su mejor época, la década del '80.

martes

Somos los sobrevivientes...

Circula cada tanto por redacciones, oficinas y cafés de Posadas. Pasa de mano en mano. La gente la lee. Algunos sonríen con un poco de melancolía. Otros la tiran después de leerla rápidamente, incluso saltándose algunos párrafos. Es una hoja de papel tamaño oficio, titulada “Considere los cambios que hemos vivido”.
Y abajo, una pequeña explicación: “Para el joven y gastado nacido hasta 1.960”. No hay firma. El texto no se ha publicado nunca, al menos, que nosotros sepamos o recordemos. De ser así, debe hacer mucho tiempo.
Me rondaba la tentación de ofrecerte y, a la vez, darle la alegría a su autor, autora o autores, de ver su obra en “letras de imprenta”, como se decía antes.
Además, es posible que mucha gente no haya leído esta suerte de circular que, por otra parte, no tiene desperdicio. Dudo.
Y al final recuerdo a Oscar Wilde cuando dijo aquello de que “La mejor manera de evitar la tentación es caer en ella”.
Así que ahí va:

. Nosotros nacimos antes que la televisión, la penicilina, la vacuna antipolio, las comidas congeladas, los aviones “jet”, las fotocopiadoras Xerox, los plásticos, los lentes de contacto, el fax, los cierres Velcro y la píldora anticonceptiva.

. Somos anteriores al radar, las tarjetas de crédito, las computadoras, la fusión del átomo, los rayos láser y el bolígrafo.. Somos anteriores a la medibacha, los lavaplatos, los hornos microondas, los secarropas, las frazadas eléctricas, los acondicionadores de aire, la ropa lavilisto, la caminata del hombre en la luna.

. Nosotros nos casábamos primero y nos íbamos a vivir juntos después. En nuestros tiempos los muebles eran muebles y no hoteles de rotación rápida. Las conejas eran animalitos y no chicas de “Play Boy”. Los “blue jeans”, siempre azules, eran ropa de trabajo, no polícromos envases ajustados de glúteos más o menos prominentes.

. Tener relaciones era… llevarse bien con los primos, por ejemplo; la dieta, algo para enfermos y el ayuno formaba parte de la Semana Santa.. Somos anteriores a los maridos “amas de casa”, los derechos de los homosexuales, las parejas elegidas por computadora, las carreras universitarias dobles, el pluriempleo, las medicinas prepagas, los “hogares para ancianos” y la terapia de grupo.

. Jamás oímos hablar de radios FM, pasacassetes, procesadoras de palabras, corazones artificiales, yogur con frutas o varones usando aritos en las orejas.

. Para nosotros, tiempo compartido era estar con la novia muy juntitos; nada que ver con departamentos de veraneo por una semana o condominios.

. Trucha era un pescado. Un programa era una mina y la palabra “software” no existía.

. Copar era un término de militares y “made in Japan”, basura; Mc Donald´s hamburguers y café instantáneo no existían, pero teníamos el fondín de la esquina, el bife vuelta y vuelta y el cortado del bar del gallego de la otra cuadra del centro.

. Nosotros llegamos a la sociedad cuando se podía comprar algo por 5 o 10 centavos. Por diez se comía un flor de helado, sin colorantes y sabores artificiales; se viajaban largos trechos en la “bañadera”, se compraba una Bilz y se mandaba una carta o dos postales. Se adquiría un auto nuevo por 3.500 pesos y la nafta costaba 21 centavos el litro.

. En nuestros días, fumar estaba de moda entre los hombres. La hierba era pasto y ravioles la comida de los domingos. La Coca una cosa nueva que quería competir con la Bidú. La música era algo que se podía silbar u oír despacito. Un bailable era algo lento para chapar y sida era un tipo resfriado pidiendo sidra.

. Pero tenemos que enfrentarnos con el presente: somos la última generación que creyó que hacía falta un marido para tener un hijo…. ¡Como para no estar confundidos y hablar de brecha generacional, si mal educado era lo peor que se le podía decir a alguien, y eso en un momento de gran enojo…!
Pero sobrevivimos. Así que, ¡celebrémoslo!

Posadas en la década del ’60

por el periodista Horacio Cambeiro

Ubicada a orilla izquierda del río Paraná, la ciudad de Posadas puede decirse que nació en marzo de 1615, cuando el jesuita Roque González de Santa Cruz funda la reducción “Nuestra Señora de la Asunción de Itapúa”.
Con el paso de los años, el lugar fue conocido como “Rinconada de San José”, utilizado para resguardo y embarque de ganado, para cuyo fin se construyó una muralla de piedra que se asentaba en sus extremos en el río y cruzaba transversalmente el perímetro de la ciudad actual. Con tal motivo, comenzó a ser conocido con el nombre de Trinchera.
Durante la Guerra de la Triple Alianza, las tropas brasileñas que ocupaban esta región, entronizaron la imagen del Patrono de San José en una pequeña capilla, surgiendo así la denominación de “Trinchera de San José”.
El 8 de noviembre de 1870 la provincia de Corrientes, que desde cuarenta años atrás mantenía bajo su jurisdicción este punto geográfico, crea el Departamento de Candelaria, disponiendo la residencia de las autoridades en Trinchera de San José y la habilitación de su puerto; por lo que esta fecha se señala como la fundación de la ciudad.
En 1879, la Legislatura correntina cambia este nombre por el de “Posadas”, territorio que en 1884 se incorpora a Misiones, en calidad de Capital.Así, fueron transcurriendo los años hasta que la antigua “Trinchera de San José”, cada vez más importante y con más caudal humano, llega a 1960, dando inicio a una década que marcó hitos en todo el mundo, como que el Hombre salió al Espacio por primera vez, adentrándose al conocimiento del Cosmos infinito, hasta llegar al primer desembarco en la Luna, cuando los astronautas Armstrong y Aldryn, en 1969 pisaron nuestra compañera cósmica. La misma década en que la Tierra miraba asombrada el surgimiento de Los Beatles, que con su audacia y desparpajo pero con una música tan diferente, tan linda e inigualable, parecían decir “acá estamos, hasta acá fue un tiempo, ahora nace otro…”Años de Juan XXIII, el “Papa Bueno”, que con los Concilios Ecuménicos dio un aire renovador a la iglesia de Cristo; años también del presidente John Kennedy, considerado por millones de norteamericanos el “gran presidente” y que afirmó “que antes que termine esta década el hombre estará en la Luna”; épocas del “gran movimiento” de París, encabezados por Daniel “El Rojo”…
Todas esas circunstancias del mundo, de aquella época irrepetible, donde el género musical fue de una calidad tan excepcional, es lo que me despierta la gran admiración que siento por los ’60. Aunque nací después (en 1972), la idea de crear el programa radial “Joven y gastado”, donde durante más de una década puse y expuse al aire temas de aquellos años, brotó tantos recuerdos en la mente de muchos posadeños y misioneros en general, toda vez que esas melodías (El Club del Clan, Leo Dan, Juan Ramón, Sandro, Palito Ortega y tantos otros), les hizo volver a aquellos días de juventud, de estudios secundarios, de primeras novias o novios...

Una década prodigiosa



"EL LLAMADO TELEFONICO"

por el periodista Horacio Cambeiro

La juventud misionera tenía por costumbre, entonces, prenderse a la radio todos los sábados para escuchar, en las ondas de LT4 el programa “El llamado telefónico” conducido por la pionera locutora y animadora Jovita del Valle -“Analía”- (FOTO SUPERIOR), con una audiencia récord quizás nunca superada en emisora radial alguna en la provincia; como también Silvio Orlando Romero (VER FOTOS), con sus programas dedicados al chamamé, en horarios de madrugada y a la siesta, vastamente escuchados por el hombre del interior, el agricultor, el tarefero, el peón; y Carlitos Madelaire, con “Radar Siglo XX”, donde todo lo referente a la actualidad misionera era comentada.
En 1962 se inauguraba el Anfiteatro “Manuel Antonio Ramírez”, construido por el gobernador César Napoleón Ayrault, a orillas del río, para ser escenario del Campeonato Argentino de Básquetbol. Espectadores de aquel evento deportivo recuerdan todavía las jornadas nocturnas, con las luces de Encarnación y la luz de la Luna llena que reflejaba en el río, provocando un espectáculo visual inolvidable.

Fotos: El locutor y animador Silvio Orlando Romero.
(Cortesía Familia Romero para “El Clan de la Nostalgia”)


Como no recordar al gran jugador Jorge Yamaguchi, que con la camiseta verde misionera, al igual que sus compañeros, ofrecieron verdaderas demostraciones de calidad, destreza y vergüenza deportiva. En 1965, además, daba inicio a su trayectoria deportiva, seguramente uno de los más grandes jugadores de básquetbol misionero, Finito Germann. Juntamente a Yamaguchi y Manuel “Tupi” Varela, marcaron una “época de oro” de esa disciplina deportiva en la “tierra colorada”. Justamente en ese mismo lugar a orillas del Paraná, exactamente un año más tarde, daba inicio el Festival del Litoral, que verdaderamente marcó una época también inolvidable para los posadeños. Miles de personas asistían todas las jornadas litoraleñas procedentes de todos los puntos de la provincia y de Corrientes, Encarnación y de otros lugares, donde prácticamente comenzaron sus carreras folclóricas o artísticas tantas figuradas que luego brillaron en el concierto nacional e internacional; entre ellos, Mercedes Sosa, María Helena, Luis Landriscina y tantos otros. Igualmente, actuaron aquí figuras ya consagradas como Eduardo Falú, César Isella, Jaime Torres, Ariel Ramírez, Ramona Galarza.
Años ’60, evocación de célebres médicos como De Haro, Soto, Milcoveanu, Monferrán, De la Vega, Barreyro y otros; de tiendas como “La Tropical”, “La Buenos Aires”, “Sedería Real”, “Casa Don Ñato”, “La Casa del Pueblo”; o la discoteca “La Casita de Emy”; o “Chipa Rica”; o “La Casa del Tractor”; o “Fedorischak”; o “Imlauer”; o “Tienda Mazal”; nombres que comienzan a desvanecerse en las tinieblas del tiempo ido, pero no de las mentes de tantos posadeños…Cuando las salas de los cines Teatro Español o Sarmiento se llenaban durante las funciones de los fines de semana; o cuando actuaron Leo Dan, en el Anfiteatro o Juan Ramón, en el Teatro Español.
El Diario “El Territorio” seguía funcionando en la calle La Rioja (si bien esta arteria fue conocida eternamente como calle “Rioja”, nomás). Allí estaba el gran director don Humberto T. Pérez (hasta su fallecimiento, en 1968), a quien sucede su hijo Luis Alberto, “Lucho”. Allí escribían los legendarios periodistas Mario Christín, Carlos Alberto Lucero, el poeta Salvador Lentini Fraga, José María Torres, Carlos Correa, Rubén Ayala Ferreyra, Olivio Fossat, Pablo Alberto Mensi, Pedro Abdón Fernández, Carlos Alberto García Coni y otros; y donde todos los días, la columna de “Mandioquín” era muy leída y comentada. Epocas igualmente de LT4, en Radioparque, cuando su director era don Carlos Madelaire, con locutores-periodistas de la talla de Carlitos Madelaire, Orlando Verri, Rubén Ayala Ferreyra, Roberto Brizuela, Jovita del Valle, Silvio Orlando Romero, José María Arrúa, Bienvenida de la Paz Madelaire, y otros; mientras que en materia publicitaria, la empresa de Simsolo o la de Campos Videla marcaban una “época dorada”.
En esos tiempos vino a animar el Festival del Litoral un uruguayo, que luego, nunca más se iría: don Luis Rodríguez Roque, uno de los publicitarios más importantes que tuvo Misiones, al igual que “Cacho” Simsolo o Julio Perone. Todas esas vivencias me propuse que no desaparezcan así como así, rescatando a personajes legendarios de la Posadas de treinta años atrás, como Panchito y su Montecarlo Soul, el cantor Chelo López, el chamamesero Teodoro Meza “El torito del chamamé”, Isaco Abitbol, Ernesto Montiel y su Cuarteto Santa Ana, Tránsito Cocomarola y sus temas inolvidables como “Puente Pexoa”, los futbolistas “Lechuga” Villalba, Federico Horster, Los hermanos Noguera, los políticos Angel Vicente Rossi, Mario Losada, Miguel Angel Alterach, César Napoleón Ayrault, Victorino Ripol, Montiel y otros.
También, lugares e instituciones que no deben caer en el “Saco del olvido”, como el viejo puerto y la aduana, el antiguo mercado Bossetti, los clubes General Paz, El Palomar, Villa Urquiza, Magallanes, Atlético Posadas, Independiente, Racing, el Savoy Hotel, la estación del Ferrocarril General Urquiza, los ferrys, la llegada y salida del Hidroavión, la llegada y salida de las lanchas a Encarnación; los últimos tiempos del bar Tokio; el Progreso (cuando estaba frente a la plaza 9 de Julio); el Bar Español de entonces.
De aquellos años se recuerda la actuación de River Plate (con Amadeo Carrizo, Ermindo Onega y Oscar Mas, cuando Bartolomé Mitre inauguró su estadio en el barrio Rocamora; la Selección Nacional, dirigida por Renato Cesarini, cuando en sus filas integraba el equipo el obereño Rodolfo José Fischer, Silvio Marzolini, Hugo Orlando Gatti, Raúl Savoy y otros; y de Independiente, con el técnico brasileño Osvaldo Brandao y jugadores de la talla de José “Pato” Pastoriza, Rolan, Pavoni, Bernao, Mura, Santoro y Mírcoli.
Hoy ya no se escucha el silbido del ferry, tan tradicional, ni el ruido de las máquinas, con silbato incluido, del ferrocarril cuando partía hacia la estación Lacroze de Buenos Aires, de medio de un gentío que concurría a despedir amigos o parientes; la confitería bailable “Erika” cerró sus puertas hace mucho tiempo; Panchito se alejó un día para ya no volver, haciendo que todos extrañemos su música inigualable; los bailes del Progreso son sólo recuerdos, y así tantas cosas que lentamente se van extinguiendo en la noche de los tiempos. Algo de aquella época tan linda de la creciente Posadas quiere salvar mi inquieto espíritu. Es muy lindo que lo intente, y que lo consiga, para felicidad de muchos duendes que se resisten a partir definitivamente…

En sintonía con el ayer...



por el periodista Horacio Cambeiro

Según los historiadores y antepasados, en la década del ´20 en Posadas, toda la existencia ciudadana se desenvolvía en unas pocas manzanas encerradas entre las calles Entre Ríos, Junín, Belgrano y Rivadavia. Fuera de esta pequeña superficie, la “ciudad”, como tal, no existía.
Pocas casas, calles intransitables, ausencia de luz, pantanos y bosquecillos caracterizaban esos alrededores atrasados y desiertos.
Hacia el sur, la avenida Mitre era el límite de la raleada y pobre edificación, pues en “El Palomar” (lugar entonces conocido con el nombre de “carrería de Barthe”) no existía más de una docena de ranchos diseminados en extensas chacras plagadas de gigantescos hormigueros.
El mentado “camino al Zaimán” (hoy avenida Uruguay) no alineaba hasta Villa Gutiérrez (ahora Villa Urquiza) más de dos o tres casas de comercio.
Por el norte, y luego de franquear la avenida Roque Pérez, el rancherío ofrecía un deprimente aspecto hasta el lugar en que -frente a Punta Gómez- se levantaba el edificio de dos plantas de la Asistencia Pública, donde había tenido su sede el famoso Batallón “12 de Línea”.
Si la zona Este era igualmente paupérrima, en la del Oeste el terreno podía cruzarse en todas las direcciones imaginables, ya que carecía de moradores o los tenía en una reducida proporción.
Las grandes fiestas se realizaban en el Club Recreativo o en el Social (el de Artesanos tuvo efímera vida); las asambleas públicas o los actos políticos en la Plaza Mayor y las reuniones sociales, que convocaban a numerosas familias, se llevaban a cabo en domicilios particulares de perfumados patios y amplias salas, donde el piano constituía el motivo de mayor animación.
En las noches estivales, el cine al aire libre resultaba una diversión forzosa. Los más concurridos fueron los situados en Bolívar y Ayacucho, y San Martín esquina Colón, sobre cuyos espacios hoy se yerguen los edificios del Correo y el Banco Hipotecario.
Pero lo que siempre perturbaba el sueño de la gente joven eran las cabagaltas en las noches de luna, que generalmente tenían por meta la quinta de Fragueiro, famosa por su arboleda y la diversidad de sus especies florales.

Días de radio en Posadas

Los primeros días de radio en Posadas

por el periodista Horacio Cambeiro

A mediados del año 1927 la radiotelefonía se hallaba aún en el plano primario de su desenvolvimiento, pero ya para entonces Posadas llegó a tener su primera transmisora.
Bajo el nombre de “Radio Mix”, y con un aparato común de 10 watios en antena, don Julio Teodoro Cormillot lanzó al espacio esta modesta banda cuyos estudios funcionaban en un reducido local de la calle Sarmiento, casi esquina Félix de Azara.
Con posterioridad, don Julio Teodoro trasladó sus instalaciones a un lugar más amplio y céntrico: la casa ubicada en la intersección de las calles Bolívar y Ayacucho, frente al Teatro Español.
Su emisora, con nuevos elementos técnicos y mayor capacidad, se llamaría en adelante “Radio Bouquet” y ahora contaría con la colaboración de sus hijos Alí Andrés y Emilio Alberto, recién llegados de Buenos Aires. Con este juvenil aporte, la onda tomó un decidido carácter comercial, transmitiendo en horas de la mañana y de la tarde para dejar el campo abierto a las estaciones de Buenos Aires desde el anochecer, en que recién era posible captarlas.
Alí Andrés ponía a prueba sus aptitudes de “speaker” y Emilio Alberto actuaba como “instrumento” estable de los remozados estudios: tocaba diestramente la guitarra, acompañado a los aficionados al canto. Entre éstos se destacaba Emilio Javier, un muchacho de agradabilísima voz que más tarde actuó con éxito en distintas “broadcastings” porteñas.
Cuando en 1934 se reglamentó la actividad radiotelefónica, el señor Cormillot clausuró su estación: no estaba en condiciones de hacer frente a los ingerentes gastos que le demandaría ajustarse a las severas disposiciones oficiales.
El entusiasmo y la capacidad puestos al servicio de la ciudad por ese francés optimista, se hacían pedazos por obra de la fría burocracia que había resuelto aplicar “ad-litteram”, su terrible instrumento reglamentario sin tener en cuenta antecedentes ni títulos ganados a costa de rudos esfuerzos. Pero la familia Cormillot cruzó el río Paraná y se instaló en Encarnación. Con el auspicio y la buena voluntad del presidente Eusebio Ayala, la estación posadeña se transformó en Z.P.3 y Z.P.A.3 (ondas larga y corta), subsistiendo hasta que el señor Yanquelevich instaló la poderosa filial de Radio Belgrano que dio por tierra con la trashumante emisora de reconocida trayectoria.

Primeros bailes en Posadas

Los grandes bailes: primeros síntomas de audiencia

por el periodista Horacio Cambeiro

Desde los estudios de las primeras emisoras, los locutores invitaban a su audiencia a los tradicionales bailes en el famoso “Parque Japonés”, propiedad que en 1.938 los hermanos Yamaguchi compraron a la familia Barthe.
Habían pistas para todos los gustos. La “Puloil” era para las empleadas domésticas con sus parejas.
La “Palmolive” para personas solas. Los empleados de comercio y oficinas públicas concurrían a la popular “Cortes y Retazos”, mientras que la alta sociedad de Posadas lo hacía en “La Crema”.
Funcionaron ininterrumpidamente los días jueves, sábados, domingos y feriados, hasta el año 1.953.

Estación del recuerdo

por el periodista Horacio Cambeiro

Ayer, tiempos de bullicio. Hoy, mudo silencio. Ayer, encuentro de familias para recibir o despedir familiares o amistades, de o hacia Buenos Aires. Hoy reunión de duendes del silencio…La Estación Posadas del antiguo Ferrocarril Nacional General Urquiza, lejos en el recuerdo. Estar allí hoy parecería escuchar los sonidos de apurados pasajeros, maquinistas, guardas, cambistas y telegrafistas en los instantes previos de llegadas y salidas de trenes.La vieja estación de la capital provincial es en la actualidad un conjunto de elementos inertes, sin vida, con muy poca presencia humana. Es que los trenes de pasajeros al pasar a la historia, cerraron un capítulo romántico, una parte de la historia misionera que ya no volverá a ser…
La vieja estación quedó olvidada, toda vez que el hombre dejó de brindar su cotidiana presencia. Largas hileras de vagones de carga permanecen en vías auxiliares, mientras cerrados depósitos contienen cargas sin la urgencia del reclamo. Dos rectangulares carteles de fondo verde y letras blancas sitúan la estática escena en la estación Posadas, donde desde hace tiempo el silencio y la inercia se han impuesto. La desafectación del transporte de pasajeros de media y larga distancia del ferrocarril General Urquiza dejó “sin ruedas” a ese medio, mientras en las rutas pavimentadas se suscita una descomunal y peligrosa competencia de automotores, o los constantes viajes de aviones que todos los días unen Posadas con Buenos Aires; hizo que el tren fuera perdiendo vigencia hasta quedar vivo únicamente en el recuerdo de antiguos habitantes de la tierra colorada…
La vieja estación Posadas, de graníticas paredes, galerías techadas, bancos envarillados y oficinas de telégrafo, boleterías y despacho del jefe de estación, luce todavía su clásica fachada arquitectónica, de frente a los depósitos y a las metálicas líneas paralelas que por afecto óptico, se tocan en el horizonte, son las vías que se resisten a quedar muertas…
Un aparato de gabinete metálico, accionado a magneto, brinda vía libre a los convoyes de carga entre dos estaciones cabeceras. Pero la vieja estación Posadas, a pesar de todo, pese al silencio, pese al desuso, guarda un cierto orden, quizás como esperando un retorno a la actividad. El sistema de cambio de vías se nota intacto, mientras adosada a la pared una pizarra refleja la última anotación de trabajo de una ignota cuadrilla…A un costado del edificio se yerguen una torre de agua -la tradicional “toma de agua”- de viejas películas y fotos de los abuelos, y un molino de viento que supo generar electricidad. Campana de anuncio y llegada de trenes, escalinatas, fuentes de agua donde otrora habitaban tortugas, playas de estacionamiento, cerco de varillas, bancos de cemento en andenes y otros elementos, conforman la mecanografía, contorneada entonces por fondas y almacenes de ramos generales muy de la época, ahora mutados en semiderruídos edificios.
La onda privatizadora adjudicó al Ferrocarril Mesopotámico la explotación comercial del transporte de carga. Convoyes de contenedores surcan los rieles en uno y otro sentido. Al dedicarse exclusivamente al transporte de cargas, la planta del personal casi no existe…Cualquier vecino que se acerque en un atardecer cualquiera a la vieja estación Posadas, no será testigo de mudos silencios. Ni bien permanezca algunos instantes, le parecerá escuchar nítidamente bullicios, voces de apurados pasajeros, bocinas del tren, fraternas despedidas, emociones…
En realidad, la vieja estación Posadas del ferrocarril siempre estará habitada por duendes que se niegan a morir, que tratan que allí, a pesar de todo, siempre haya ruidos, haya vida…

Cuando los autos... eran "autos" en Misiones

por el periodista Horacio Cambeiro


De vez en cuando se los ve transitando por las calles posadeñas. Para algunos resultan indiferentes; otros, en cambio, se detienen a mirarlos, algunos invadidos por la nostalgia, otros por la “envidia”.
Son verdaderos objetos de arte y aquellos que los poseen se muestran orgullosos y seguros, pero muy celosos a la hora de que alguien quiera ponerle una mano encima. Auténticas reliquias en el mundo asolado de modernidad, sus fanáticos son como arqueólogos que buscan y aman objetos antiguos, que intentan reconstruir una cultura a partir de ellos y que se esfuerzan de continuo por una pasión que no tiene más utilidad que la del propio placer. Se trata de los autos antiguos, esas especies casi en extinción que transitan por la selva ciudadana, que construyen un oasis de belleza en medio de tanto gris y que muestran el amor de un grupo de hombres que se han propuesto desafiar al tiempo en cuatro ruedas. “No somos muchos los que quedan en Posadas o en el interior de Misiones -nos cuenta un propietario de un antiguo automóvil-; calculo yo que habrá alrededor de 150 autos a lo largo de nuestra provincia, quizás menos aún”.
En distintos puntos de la Argentina se encuentran distribuidos más de una decena de clubes que aglutinan a estos fanáticos de los “fierros”; y si nos vamos fuera de nuestra frontera, desde Inglaterra hasta Arabia Saudita, desde Estados Unidos hasta Bolivia; en cada rincón del Planeta existen hombres que poseen autos antiguos y que se mantienen continuamente en contacto, alimentándose mutuamente esa pasión.El primer coche fabricado totalmente en la Argentina fue hecho por el español Manuel Iglesias en 1.907 y hoy se encuentra en el Museo de la Intendencia de la ciudad de Campana. Si bien hay otro que es anterior, el realizado por el ingeniero Anasagasti, tenía motor francés y por lo tanto no puede ser considerado como auténticamente argentino. De ese mismo año, pero un poco anterior en su fabricación, es el coche más antiguo que existe en nuestro país; se trata de un Buick de 1.907, de fabricación norteamericana capaz de desarrollar en la actualidad una velocidad de 80 kilómetros por hora.
En nuestro país, la Federación Argentina de Clubes de Automóviles Antiguos, entidad que nuclea a los clubes provinciales, pone como requisito mínimo que el auto tenga por lo menos 40 años de antigüedad, que esté tal cual salió de fábrica o restaurado de acuerdo con el original.
Se aceptan, sin embargo, coches más modernos aunque sólo cuando éstos sean originales, es decir, aquellos que, por ejemplo, son de fabricación extraña o que por algún motivo pueda ser considerado como un objeto excepcional.El que compra un auto antiguo se convierte en un verdadero arqueólogo. Si al auto le faltan piezas, su dueño inicia una búsqueda infernal para poder encontrarlas. En algunos casos los repuestos no están en la Argentina y es necesario pedirlos al exterior, aunque no siempre se consiguen. Cuando esto ocurre, aparecen en escena los restauradores, aquellos que con suma paciencia fabrican los repuestos faltantes de acuerdo con el original. Es un trabajo de pura artesanía, pues los repuestos se los reconstruye de forma manual y en la mayoría de los casos se los fabrica de acuerdo con una foto o con informes técnicos o con los dibujos que figuran en los libros de despiece. En algunos casos la restauración dura años, pero una vez que alguien quiere poner un auto antiguo como recién salido de fábrica, no cesa en su tarea hasta que no lo ve totalmente armado; se convierte casi en una obsesión.Así es como se restauró un Marathon de 1.910, uno de los coches más antiguos y más bellos que hay en nuestro país. Su dueño lo adquirió casi totalmente desarmado; tanto que pudo cargarlo en el baúl de su coche para llevarlo al taller de restauración. Luego de años de trabajo el auto quedó en excelente estado y hoy forma parte del patrimonio nacional de autos antiguos.
Inserción en la sociedad
Comúnmente, los clubes de automóviles antiguos participan en desfiles, actividades de beneficencia, realizan pruebas de destreza y regularidad y en muchos casos, sus autos son solicitados por productores de cine o televisión. Así es que para la película Evita, la productora del director de cine Alan Parker solicitó coches ingleses para su realización. Con buen tino, estos arqueólogos del automóvil le aconsejaron que usen autos norteamericanos, pues hasta la década del ´60, el 90 por ciento del parque automotor argentino estaba formado por coches traídos del país del Norte.

Posadas romántica
Seguramente muchos memoriosos vecinos recordarán que el coqueto automóvil del vecino y mi amigo Aníbal Horrisberger haya sido el más notorio de los coches que no hace mucho transitaban las calles posadeñas, sobrevivientes de la Posadas romántica de las décadas del ´20 y del ´30, y también de las del ´40 y ´50; cuando la antigua Trinchera de San José estaba delimitada por las ahora avenidas Corrientes, Sáenz Peña, Roque Pérez y Bartolomé Mitre.
Es así que también se destacaban los viejos autos -ahora clásicos- del contador Ortíz y de los jóvenes hermanos Petta.
Epocas de la tradicional “bañadera” que unía el centro de la ciudad y el Parque República del Paraguay u otros puntos; cuando la juventud daba la “vuelta al perro” en la plaza 9 de Julio, o bien, concurría a ver los estrenos cinematográficos del Teatro Español; los mayores que en amables tertulias se sentaban a tomar café en las mesitas del Café Tokio, en plaza 9 de Julio; o escuchar las retretas de la banda municipal; o iban a bailar a las pistas del Parque Japonés o en los salones del Progreso.
En aquellos tiempos, los coches no sabían de manos o contramanos, se circulaba en plena libertad, casi en un ambiente familiar.La llegada al puerto de un barco de pasajeros con algún familiar o amistades; o en la estación del ferrocarril, congregaba a los automóviles de la época, propiedad de caracterizadas familias posadeñas. Y así, con el correr del tiempo, visualizar un antiguo y majestuoso coche, significa valorar estas verdaderas máquinas que luchan tozudamente para sobrevivir, como diciendo “estos sí que eran autos…”

Los boliches posadeños del ´60 y '70

por el periodista Horacio Cambeiro

“Erika” estuvo ubicado en la intersección de las calles San Lorenzo casi San Martín. Era una whiskería bailable de primer nivel, para “gente grande” y que promediaba los 40 años de edad. Según sus habitués “era un sitio muy señorial”.
Otro clásico era “La Tuerca”, en avenida Uruguay casi Mitre. La principal característica de este lugar bailable era, justamente, la gran “tuerca” en la entrada. El interior tenía un muy buen decorado, con un entrepiso y un balcón. La pista de “La Tuerca” fue construida con baldosas de vidrios multicolores que, abajo, en una especie de pequeño subsuelo, el juego de luces daba una sensación única. Toda una avanzada para ese tiempo…
“Kalanka” se situaba en el Parque Japonés (hoy Parque Paraguayo).
En una casa grande ubicada al fondo, con galerías, funcionó “Totem”, que años después se convirtió en “El Prado”, en la continuación de Lavalle y Sargento Cabral.
Al más puro estilo de los boliches de Buenos Aires, “Isidoro” tuvo sus noches de auge en el edificio ubicado en las calles Buenos Aires y Sarmiento. Un toldito llegaba hasta el borde de la vereda, donde se ubicaba un portero que daba la bienvenida a los presentes. Adentro el clima era sobrio, ornamentado con cuadros. El potente foco de luz negra -recuerdan- “hacía que le pierdas a tu amigo en la oscuridad”.
En Rioja y San Lorenzo, en diagonal a la estación de servicios, el boliche de la “crema” de Posadas fue “Paso Uno”. De excelente nivel, prácticamente todos los asistentes se conocían. La música se podía escuchar con intensidad desde afuera.
Y por último, quien no se acuerda de “Kronopio”, instalado en Félix de Azara casi Entre Ríos.
Cuarenta años después, otros jóvenes con pelo largo y ropa hippie se mueven también al ritmo del rock and roll, admiran a The Beatles y rescatan del ropero de sus mayores los viejos long plays y un viejo “winco” que usaban en los clásicos “asaltos”.
La nostalgia está de moda en "Joven y gastado", pero si esta juventud se limita a convertirse en el espejo de la de los ´60, siempre quedará fuera de su “revival” la consigna clave de aquella década “prodigiosa”: “La imaginación al poder”.

Luisito Aguilé en Misiones

por el periodista Horacio Cambeiro

En septiembre de 1.959, contratado por la entonces LT4 Radio Misiones, vino a Posadas el cantante Luisito Aguilé.
Viajó de Buenos Aires en hidroavión, que en aquel entonces era el único medio -además del tren- con que se contaba para viajar a esa provincia y viceversa.
Como decía, arribó a la capital misionera en hidroavión y el puerto de colmó de chicas que deseaban verlo de cerca. Seguramente alguna, ahora señora o abuela, recuerda esa anécdota. Y entonces recordará que para los padres de esa época era un terrible pecado verlo cantar a Luis Aguilé.
Se convirtió así, su actuación en una verdadera revolución aquí en Posadas. Pero como siempre ocurre, las chicas que podían fueron a verlo contra viento y marea y pese a quien pese. Hizo dos actuaciones. En el auditorium de Radio Misiones fue la primera y para calmar los ánimos de los celosos padres que se convirtieron en muros defensores de sus tiernas hijitas ante el “monstruo” Luisito Aguilé, se realizó otra en un domingo a la mañana en el entonces Teatro Español. Y allí hubo más forcejeos de los que hubo con la presentación de Luis Miguel, pero no entre cantantes y fans, sino entre madres, padres e hijas, éstas últimas luchando para poder llegar a verlo personalmente al famoso Luis Aguilé. Y uno recuerda así… y da risa, porque Luisito Aguilé cantaba y bailaba en el escenario, pero que, en la forma en que lo hacía y las canciones que interpretaba, ahora aburriría hasta al más tierno bebé.
Algunas de las canciones que recordamos fueron “Chau, chau bambina”, “De azul pintado de azul”, “Pecos Bill”, “Pancho López”, y “Flaco no te vayas, flaco vení”.
Como se puede apreciar en este relato: ¡Cómo cambiaron los tiempos! Luisito Aguilé sigue cantando y componiendo música. Lo que lo llevó a la fama, por el gran éxito entre los cubanos residentes en Miami (EEUU) es “Cuando salí de Cuba” y últimamente “Camarero champagne”. Reside en un pueblo, cerca de Madrid. Su verdadero nombre es Luis Aguilera.

Leo Dan llega a Misiones en 1964 por primera vez


De Santiago del Estero a Misiones

Se puede afirmar que de a poco fueron cambiando las cosas. Y así, llegó el año 1.964… En ese año visitó Posadas el popular y principal contrincante de Palito Ortega: Leo Dan.
Ahí ya cambiaron las cosas. Los “viejos” de entonces no solamente dieron el brazo a torcer, sino que ellos mismos acompañaron a sus hijitas a verlo a Leo Dan. Ya no había hidroavión, pues ya teníamos en funcionamiento el Aeropuerto Internacional General San Martín. Y así, Leo Dan vino en avión de línea. Fue en octubre de 1.964 y hasta ahora, no hubo personaje que visitara Posadas que haya recibido semejante bienvenida. La caravana de coches fue ininterrumpida, desde el aeropuerto hasta la plaza 9 de Julio. Leo Dan viajó en un jeep sin techo y con un gran sombrero de paja. Fue contratado por un grupo que se formó sólo para el efecto que se llamó “Oro Verde” y que luego se disolvió.
Leo Dan actuó en el anfiteatro “Manuel Antonio Ramírez” y se vendieron más de 6 mil entradas y miles de personas quedaron afuera en el Parque Paraguayo con las ganas de verlo.
Leo Dan tenía 20 años. Sus principales canciones eran “Estelita”, Santiago querido”, “Raquelita”, “Ni comprometido, ni casado, ni nada”, “Celia” y “Cómo te extraño mi amor”.
Ahora, Leo Dan, su verdadero nombre es Leopoldo Dante, cuenta que tiene “el don de curar con las manos y también de desviar una tormenta”. Pero dice que lo que sí puede asegurar es que nunca llovió el día que tuvo que actuar, sea donde fuere.
En la actualidad, Leo Dan está radicado en Miami (EEUU). Nuestro primer encuentro fue en el 2004, en el casino “Stardust” de la ciudad de Las Vegas, Nevada, donde resido hace tiempo.

Foto: El cantante Leo Dan y Horacio Cambeiro en Las Vegas, Nevada, EEUU.

La Estudiantina y su origen en Posadas

por el periodista Horacio Cambeiro

Hacia 1949, los festejos del Día del Estudiante eran acoplados a los de fin de curso y lo único que se hacía era ir de serenata a los hogares de los profesores. Sólo que ese año las cosas serían diferentes ya que no había que festejar el Día del Estudiante sino el fin de la sangrienta Segunda Guerra Mundial.
Es de esta manera de que en septiembre, y para el Día de la Primavera, un tímido grupo de alumnos de diversos colegios salió a las calles con vestimentas e instrumentos que hicieron que por una noche la dormida Posadas de mitad de siglo, escuchara los primeros atisbos de lo que con el tiempo sería la Estudiantina.

¿Quién las manejaba?
Desde un principio, los estudiantes tomaron el control de los desfiles. Con buena suerte, a veces, y mala en otras, los festejos por el Día del Estudiante fueron creciendo conforme pasaban los años hasta convertirse en lo que hoy tiene usted ante los ojos. Hoy en día la Asociación Posadeña de Estudiantes Secundarios (APES) es una de las entidades más importantes a nivel juvenil. Amparada en la Ley Provincial 2045/88 se desenvuelve organizadamente con todo éxito en la comunidad. Esta entidad está compuesta por siete secretarías cuyo funcionamiento es similar al de los ministerios, contando, cada una, con un responsable ante la comisión directiva y todos los secretarios que éste pudiera manejar.

Estudiantinas del '60 y '70

Memorias del ayer

por el periodista Horacio Cambeiro

Algo retro en la memoria del tiempo. Recuerdos de las estudiantinas de los ´70, aquellas que se hacían frente a la gobernación, aquellas donde las reinas pasaban a la Sala de Situaciones de Casa de Gobierno y eran recibidas por las autoridades provinciales (las reales y las que por los estudiantes asumían dicha función por unos días).
Los días previos a los desfiles -en realidad el único día de desfile era el 21 de septiembre-, eran como los de ahora: chicos corriendo en busca de elementos para conformar las carrozas, de tractores y acoplados, de equipos electrógenos para las iluminaciones, escapando en las siestas (guardapolvo en ristre) y cargando faltas al boletín por las “ratas estudiantiles” pero con la ilusión de ser partícipes de la fiesta popular. Aquellas noches de desfile, los últimos aprestos sobre la calle Santa Fe y el comienzo de los desfiles por Félix de Azara y la Bolívar y al final de ésta con los bares tradicionales de la juventud como “Fechorías”, las pasistas se “rompían” para agradar a los muchachos que estaban en las mesas cuales lobos de publicidad de aperitivo. La “Industrial”, con sus muñecos de mil movimientos y sus cables que unían carrozas de todos los cursos… y las comparsas de los de siempre: “Nacional” y su “alerón bom bom”, la “Normal”, la “Comercio” y el “Santa”. En algunas ocasiones, no faltaban las murgas y los locos de siempre… y la “Pitina” Prado (una institución) y los reyes del “Roque”, la “Industrial” o el “Politécnico”, partenaires necesarios en la noche de las reinas…
Los muchachos trabajaban con las chicas del “Santa” para sus carrozas (¡era todo un acercamiento!). Claro, también en otras épocas, se ganaban la enemistad de los otros… enemistad bien entendida y que venía también de las olimpíadas estudiantiles, entre partidos de básquetbol o competencias de atletismo.
Un año, se realizó la primera Fiesta Nacional del Dorado en Posadas, y desde allí, las fiestas pasaron a ser en otras fechas y por más días. Incluso, hasta se habilitó una confitería bailable para la juventud sobre calle Bolívar, entre Colón y San Lorenzo. Fue el año en que “Tere” Mariani fue la reina. Y si de nombres hablamos, quien olvidaría a las Espeche, a la pasista japonesa de la “Comercio”, a Claudia Más, a la Pacheco, a “Vivi” Codina, Claudia Schiavo y a tantas otras que hicieran latir a más de un corazón juvenil de los que hoy peinan algunas canitas. Pero también fueron los años de las serenatas amanecidas en ventanas y balcones de la mujer de los sueños, que terminaban en lo de Améndola buscando la última botella de cualquier cosa, cuando la noche con su oscuro manto se escondía y por la Bolívar venía despuntando el alba. Y los bailes, los del Mitre o del Tokio o del Instituto del Deporte, donde la reina abría la fiesta, mientras frente al palco montado en la acera de la gobernación, se seguía pidiendo el asueto del lunes.
¡Cuantas cosas vividas y que todavía se guardan en un rincón del corazón!Luego vino la Corrientes de hoy, pero esa es una historia que casi todos conocen y que quizás, algún día, mis futuros hijos y sobrinitos me hagan volver a recordar.

Panchito y su Montecarlo Soul


Entrevista del recuerdo:
Panchito y su Montecarlo Soul

por el periodista Horacio Cambeiro

Sin olvidar sus raíces jazzísticas, Panchito y su Montecarlo Soul fusionó aquella melodía con las nuevas exigencias musicales. Hoy, aunque con la ausencia de su inspirador, Luciano Francisco Dartois, la orquesta reeditaba el excitante jazz como parte de los ritmos bailanteros, el revival de los años ´60 y las baladas que unen a abuelos, padres y jóvenes en un viaje por el tiempo.
En declaraciones al programa “Joven y gastado”, el cantante del grupo, Néstor “Yhury” Bordón, reveló que es “inminente” la grabación de un casete con los Grandes Exitos del grupo que marcó un hito en Misiones, “porque no puede ser que la gente se lleve el recuerdo del último baile con Panchito y se vaya tarareando el último tema”.

-¿Cómo comenzó la historia de Panchito como músico en Misiones?
-La historia empezó con una venida de Panchito, quien en realidad se llamaba Luciano Francisco Dartois, descendiente de franceses. Panchito nació en Córdoba. En la adolescencia su padre quería que aprendiera a tocar el violín, pero él se inclinó por un instrumento de viento, en este caso eligió la trompeta y de ahí se fue a la escuela de policía de Tolosa, cerca de La Plata, donde aprendió a tocar. Fue así que comenzó su camino en la música y ese amor por la armonía lo trajo a Posadas, para tocar en un carnaval, pero se quedó pegado a la tierra colorada. Formó en Posadas su familia con doña Felicia Canisa, la mamá de Rubén, que toca el saxo en la orquesta; Hugo, que es el sonidista y también de otro excelente músico, Lito, que incursiona en la batería y percusión.

-¿Quiénes fueron los primeros integrantes de Panchito y su Montecarlo Jazz, ahora Soul?
-Del recuerdo que tengo y de lo que me contaba Panchito, estuvo “Chelo” López; Romero, que usaba el seudónimo de Gerardo Luna; el profesor de bajo Máximo Vallejos; Carlos “Cabezón” Segovia y una innumerable lista de gente que pasó por la Montecarlo Jazz. Al comenzar los años ´80, se dio un giro a la línea musical de Panchito porque anteriormente tenía una base jazzística y como los tiempos fueron cambiando, también variaron sus integrantes. Así ocurrió cuando nos reunimos con “Berni”, que es tecladista, los hermanos Jorge y “Pancho” Villasanti, Rubén como saxofonista y yo como vocalista, para conformar definitivamente la Montecarlo Soul. Fue una época muy rica musicalmente, con el comienzo de la música disco y ediciones más elaboradas que las anteriores, con grupos extranjeros que realmente revolucionaron el mercado sonoro. El hecho de disponer de saxo y trompeta nos daba un “handicap”, un poquito de ventaja hacia el resto de los otros grupos para hacer ese tipo de música y así fue el despegue de la Montecarlo Soul.

-¿Al conformarse Panchito y su Montecarlo Soul, se perdió la esencia del histórico grupo?
-Se cambió en líneas generales el ritmo, pero nunca se olvidó la base jazzística. Cuando conformamos la Montecarlo Soul estaba obviamente Panchito y el actual baterista, “Carlitos” Bonorino, que es un profesor “de aquellos” en batería. Me atrevo a decir que gran parte de los bateristas de Posadas y el interior de la provincia, aprendieron de él. En la línea musical siempre tratamos de trabajar para la gente “grande” pero, al transcurrir el tiempo, la música se fusionó un poco más. Ese fue el caso de la bailanta, que tiene una virtud, gusta a los jóvenes y a los mayores.Fue así que se conformó un grupo homogéneo, en donde se divierten todos; como músicos de orquesta buscamos ese objetivo, que la gente se divierta y olvide sus penas en una fiesta.

-¿Quiénes la integran y qué actividades realizan actualmente?
-La orquesta está conformada por Rubén Dartois en saxo, “Coquito” Recalde en teclados, “Rody” Sánchez en guitarra, “Neco” Swidersky en bajo, Carlitos Bonorino en batería, Hugo Pineda y yo, en voces, mientras que Hugo Dartois es el sonidista.Generalmente comenzamos a actuar “con todo” en distintos espectáculos; siempre tenemos agendada algunas fiestas importantes hasta diciembre, que es la época en que mejor se trabaja a nivel de orquestas.

-¿Cuál es el futuro de esta orquesta, cuyos bailes disfrutaron miles y miles de misioneros de todas las edades?
-Gracias a Dios siempre tuve mucha confianza con Panchito y siempre hubo una amistad en la que siempre le reprochaba algo. Como amigo siempre le recriminaba el hecho de que nunca grabó un disco. ¿Cómo podía ser que la orquesta más antigua y considerada la mejor por su trayectoria, no por incluirme, sino por la figura que representaba Panchito, no tenía un sólo disco o un casete grabado, o un muestreo de lo que realmente la banda hacía? Siempre le decía que “no puede ser que la gente se lleve el recuerdo y se vaya tarareando el último tema que tocaste y nada más” o que la gente tenga, nada más, el recuerdo del último baile con Panchito. Actualmente estamos abocados a preparar un casete en donde vamos a hacer un poco de covers de canciones ya registradas por otros grupos, pero también con un ingrediente personal, con temas nuestros. Solamente hay un problema, qué línea musical vamos a hacer, porque hay gente que le gusta la bailanta y el jazz. Es como que no comulga una cosa con la otra, a pesar de que la música es un idioma universal. Veremos qué haremos, pero lo haremos para todos los gustos…

Entrevista a "Los Iracundos"

“Los Iracundos”, cuatro décadas cantando al amor

por el periodista Horacio Cambeiro

Los Iracundos, de origen uruguayo, nacen artísticamente en el año 1963 y en Buenos Aires grabaron su primer disco en la recordada “RCA Víctor”, hoy BMG, conquistando con sus canciones al publico latinoamericano mediante un estilo tan particular, el “pop-romántico”.
Es necesario destacar el mérito del recordado Eduardo Franco, quien fuera la columna vertebral del grupo, por esa gran capacidad creativa como autor e intérprete; garantizando que cada producción discográfica se convirtiera en un éxito asegurado. Lamentablemente, en 1989 y por causa de una enfermedad incurable, fallece a los 42 años de vida, hecho que enluta el corazón de todo ese publico que tanto lo admiraba.
Lógicamente, al fallecer Eduardo Franco, desaparece el inconfundible estilo de su voz y la belleza de sus canciones. Sin duda alguna su muerte produce un desequilibrio en el resto del grupo, provocando separaciones.
Un gran éxito de Los Iracundos, fue la presentación después de 15 años en un concierto ante aproximadamente 15.000 personas en la “Plaza de la Democracia” en Asunción del Paraguay, oportunidad que permitió conocer al único sucesor de Eduardo Franco, título que la prensa y el público le otorgaran por el fenómeno de su voz. Este compromiso de Los Iracundos de seguir con la obra de su maestro Eduardo Franco, ha generado una nueva ola de aceptación entre antiguos y nuevos seguidores de estilo romántico tan vigente como en aquellos dorados años 60.
Exitos como “ Puerto Montt”, “Chiquilina”, “Va cayendo una lágrima” , “La lluvia terminó” , “ Te lo pido de rodillas” , “ El triunfador” , “La puerta del olvido” y otros grandes éxitos que hicieron furor durante muchas décadas y que viven dentro del corazón de muchos que quizás hoy en día estén casados y con hijos, y recuerden con cariño al grupo de mayor trascendencia romántica y tan actual en nuestros recuerdos.
Aunque del grupo original ya no quedan integrantes, la nueva formación retomó el estilo y los temas.En 1992, “Riki”, Raúl, “Cano”, “Juanchi” y Carlos, la voz, reavivan en cada presentación más de 40 temas que hicieron historia en la música popular latina, en las décadas ´60 y ´70.
Desde su encuentro con el público ha realizado varias giras internacionales que incluyen varios países de Europa, entre ellos Italia, Francia, Alemania, Suiza y los países latinoamericanos Brasil, Chile, Paraguay y Argentina. Lo importante es que este proyecto mantiene inalterables, el estilo y el espíritu de aquellos temas de la década del ´60, cuya música sirvió de fondo seguramente a tantas parejas.
En una entrevista exclusiva realizada para el programa “Joven y gastado” y antes de una actuación en el club Alemán de Posadas, “Charly”, el nuevo cantante de Los Iracundos, manifestó que “para mí es un gusto estar en esta provincia de la “tierra colorada” y aprovecho la oportunidad de enviar un fuerte abrazo para toda la gente que te escucha”.

-¿Cambió la esencia de aquellos Iracundos de la década del ´60 con respecto a la nueva formación?
-Compusimos nuevas canciones, pero la gente sigue pidiendo los clásicos que son el recuerdo vivo de Los Iracundos. Recientemente hemos hecho un show con casi 20 temas, para brindarle al público todo lo que necesita y quiere volver a escuchar.

-¿Qué integrantes quedaron de la primera época del grupo?
-Hacia finales de los ’90 quedó uno de los integrantes originales, pero cansado de tantos viajes y con su edad, necesitó un descanso. Viajó a los Estados Unidos para tomarse un respiro, dejando a un reemplazante que ha logrado que el grupo suene igual. Por otra parte, los integrantes son “Cano” en el bajo, “Juanchi” en los teclados, “Dani” en la viola, Marcela, la voz femenina que pone su toque de belleza en los coros, y Raúl en batería.

-Quisiera tu saludo muy especial para los oyentes del programa “Joven y gastado”, que difunde la música de “Los Iracundos” y de la “década prodigiosa”…
-Mi corazón está con ustedes y contigo también… y es un placer para nosotros compartir este momento. Mi deseo es que sigan rescatando del cofre de los recuerdos estas cosas que a la gente le hace bien, como lo es el amor…Y mientras el amor exista, seguiremos existiendo en el corazón de tus radioescuchas. ¡Chau y un beso grande para toda la gente de Misiones!

La vieja parada de colectivos

PERSONAJES DE LA ANTIGUA TERMINAL DE OMNIBUS
¿Qué será ahora de ellos?

por el periodista Horacio Cambeiro

Si bien ahora funciona la nueva terminal de ómnibus de la capital misionera, ubicada en la ruta nacional 12 y avenida Santa Catalina, provista de toda la infraestructura como corresponde a una ciudad que, como la nuestra, es una de las que más progreso ha denotado en los últimos tiempos, es bueno decir que antes hubo otra.
Atrás y en un adiós para siempre quedará la antigua terminal de las avenidas Uruguay y Bartolomé Mitre, como algo que definitivamente “ya fue”. Pero en este sitio tradicional de la historia posadeña convivieron desde siempre típicos personajes de la vida cotidiana, como ser changarines, lustrabotas, maleteros, canillitas, taxistas, prostitutas, kiosqueros, vendedores de pasajes, que conformaron todo un mundo, un universo dentro de la misma comunidad…
Hoy, cuando saben que la añeja terminal será muy pronto un recuerdo, todos ellos se resisten a abandonarla, aún más, el sólo pensar en esa posibilidad los estremece, los llena de amargura y tristezas… José tiene 68 años de edad y desde los 17 su vida gira en torno a la terminal. “Mi padre nos dejó cuando yo y mis hermanos éramos muy chicos, entonces todos nos rebuscábamos como podíamos haciendo mandados, rozando pastos, en fin; hasta que un día acompañé a alguien a la terminal a realizar un trabajo, y allí, viendo a tanta gente que iba y venía, tantos colectivos que entraban y salían, todo eso se vé que me deslumbró porque desde entonces, allá por 1947 ó 1948, ya no me pude desprender más de esta vida…”
Gabino, de 47 años, es “valijero”, el que a cada arribo de un ómnibus, se “ofrece” para acarrear valijas de los pasajeros hasta el taxi o cualquier tipo de vehículo. “Ya no recuerdo desde cuando estoy aquí, sí sé que vengo todos los días antes que salga el sol y vuelvo a mi casa casi a medianoche; tengo mujer y dos hijas que son empleadas en casas de familia y a quienes casi nunca veo…”
Doña Rosa estaba ubicada en la vereda de la avenida Uruguay, casi sobre los escalones que acceden a la terminal con su mesita de venta de cigarrillos, caramelos, masitas y otras pequeñas mercaderías. “Mi vida es desde hace mucho tiempo este trabajo aquí, sobre la Uruguay; si tengo que decirle qué será de mi muy pronto, no sé que decirle. No me voy a retirar, porque si tengo que hacer eso, me muero. Haré un sacrificio y me iré con mis cosas a algún ’lugarcito’ de la nueva terminal, y sino, trataré de ubicarme en el parque o en algún otro lugar, porque ya le digo, si dejo ésto me muero…”.
María tiene 57 años y es la encargada de barrer pasillos, cebar mate, ordenar algunas dependencias, entre otras actividades. Su existencia estuvo estrechamente ligada a la vieja terminal, todavía muy joven, muy bonita entonces, comenzó a dedicarse a la más antigua de las profesiones: la prostitución. “Siempre estaba allí con otras chicas desde la hora de la puesta del sol y bueno, había que vivir. Como prácticamente no había ido a la escuela, sin ninguna clase de preparación, no obtuve opciones me vine a trabajar aquí. Me defendí de esa manera ante la vida durante veinte años hasta que por razones de edad, lógicamente, tuve que dejar; pero gracias a Dios tuve oportunidad de conocer a mucha buena gente en este lugar que me dieron trabajo: limpieza, barrido, y aquí estoy.“¿Que haré en la nueva parada de colectivos?, bueno, veremos primero si quieren a una vieja como yo; sé hacer mi trabajo, pero me parece que no tendré cabida allá, y entonces se me va a poner bravo para mí, no sé qué será entonces de mí”. Situaciones como las descriptas hay muchas más en la vieja terminal de ómnibus, allí donde una buena parte de la historia de Posadas y de la misma Misiones se venía escribiendo desde hace más de medio siglo atrás. Allí han convivido muchos seres humanos que, desgraciadamente, con muchos años a cuestas, ven con incertidumbre sus futuros y merecen que algún organismo se ocupe de ellos. Solamente así, la nueva estación de ómnibus podrá tener el brillo que merece, sin olvidar la antigua “parada de colectivos”, donde muchas personas construyeron un mundo…

El Anfiteatro de Posadas



ANFITEATRO “MANUEL ANTONIO RAMIREZ”
Nació para el básquet, sirve a nuestra cultura

por el periodista Horacio Cambeiro

El anfiteatro “Manuel Antonio Ramírez” de nuestra ciudad ha escrito páginas de gloria en la vida de Posadas, tanto en la faz deportiva como cultural.
Ubicada sobre las orillas del río Paraná, fue construida en tiempo récord para la disputa del afamado Torneo Argentino de Básquetbol, que entonces se jugaba todos los años en una capital provincial, con la participación de la totalidad de los estados nacionales, razón por la que recibía el nombre de “el más argentino de los campeonatos”.
Se jugó aquel torneo en febrero de 1962, contando todas las jornadas con un lleno de público que alentaban a las escuadras provinciales, en particular al elenco “verde” de Misiones, donde tuvieron lúcida actuación Manuel “Tupi” Varela, Sfeir, Martín y el “japonés” Jorge Yokuro Yamaguchi, entre otros. Para que el recuerdo sea todavía más inolvidable, se recordaba, se recordaba mucho tiempo la luna llena que aparecía detrás de Encarnación y luego, con sus reflejos, hacía un camino de luces en el remanso del Paraná…La final de ese campeonato lo jugaron los seleccionados de Córdoba, que contaba con un equipazo; y Santiago del Estero, la revelación. Faltando segundos para concluir el encuentro, Córdoba iba al frente por un simple y se coronaba nuevamente campeón, ya que había triunfado en 1961. Toma el balón el capitán cordobés Olariaga, cuando detrás suyo el santiagueño Palazzi le grita “Míaaaa…”, recibiendo la pelota de Olariaga, quien lo hizo pensando que lo entregaba a un compañero. Palazzi encestó y Santiago del Estero fué campeón. Olariaga, que quería tirarse al río de lo alto, tuvo que ser contenido por varios compañeros…Festivales litoraleñosA principios de 1963, por iniciativa de varios artistas y hombres y mujeres de la cultura de la “tierra roja”, entre quienes se contaba Lucas Braulio Areco, comenzó a realizarse en el anfiteatro los Festivales del Litoral, que prosiguieron hasta 1967 en su máximo esplendor. La capacidad se veía colmada, impresionante cantidad de gente quedaba afuera y debía conformarse con escuchar las canciones “desde afuera”. De todos los rincones de Misiones y del norte correntino venían espectadores, para presenciar estas jornadas de canto, música y poesía que, como se dijo antes, entraron a la historia de Posadas por la puerta grande. Todos esos años venían delegaciones culturales (conjuntos, solistas, cuerpos de baile) de las provincias de Corrientes, Chaco, Santa Fe, Entre Ríos y Formosa, y la presencia estelar de consagradas figuras como Eduardo Falú, Los Huanca Huá, Ramona Galarza, Jorge Cafrune, Jaime Torres, Horacio Guarany y otros (que luego actuaban en el “trasnoche del Savoy”, es decir, en los salones del desaparecido Hotel Savoy, en la intersección de las calles Colón y Sarmiento, hasta casi el amanecer). Pero lo más destacado, quizás, de estos festivales artísticos y musicales del anfiteatro “Manuel Antonio Ramírez” (en honor a este incomparable hombre de cultura de Misiones) fue que en este escenario posadeño comenzaron a ser conocidos, figuras como las de Mercedes Sosa (con su guitarra, se sentaba en una silla en el medio del escenario y junto a acompañante en guitarra, la que sería luego “estrella del cancionero nacional” comenzaba a cantar melodías tucumanas, destacándose muy pronto por la calidad interpretativa que poseía). Luis Landriscina, que en 1963 integraba la delegación del Chaco y años siguientes, como músico y cuentistas de episodios graciosos; María Helena, “la Novia del Paraná”, que muy pronto conquistaría al público con sus temas litoraleños (desgraciadamente fallecida en 1969 en un accidente automovilístico cerca de Santo Tomé, luego de haber actuado la noche anterior en Posadas); Raulito Barboza y su acordeón y tantos otros que luego fueron conocidos y aplaudidos en todo el país.Obra de envergaduraEn 1961, el entonces Instituto Provincial de la Vivienda, bajo la presidencia del vecino Aldo Contristano, fue el organismo que trabajó en la meteórica construcción del anfiteatro. Se contaba con sólo cuatro meses para el inicio en Posadas del Campeonato Nacional de Básquetbol. El proyecto tuvo como autor al arquitecto Pomar; los cálculos de las estructuras de hormigón, del ingeniero Vegué, “una obra de envergadura porque tiene columnas de veinte metros con dos metros de base en piedra dura”.Empresas privadas fueron consultadas, si bien nadie creía que en tan sólo 120 días la obra pudiera ser inaugurada. Por ello, el gobernador César Napoleón Ayrault convocó al Instituto de la Vivienda (en la actualidad, IPRODHA) para que concretara la obra, ganándole “tiempo al tiempo…”.
Así, fueron necesarias diez toneladas de hierro, diez mil bolsas de cemento y aproximadamente cien operarios que trabajaban en tres turnos de ocho horas, es decir, “todo el día, a lo largo de los cuatro meses. Los equipos de hombres tenían bien distribuidas las tareas: uno para las gradas, otro para las estructuras de la cancha, escenario y vestuarios; y un tercero, para la parquización del entorno.La obra fue inaugurada en tiempo y forma, y el acto de inauguración del torneo fue impresionante. Intervinieron en la fiesta las delegaciones de 22 provincias, cada una con una bella joven misionera como abanderada. Una jornada deportiva inolvidable, teniendo al Paraná como parte de un paisaje que quedó impregnado en la retina de los antiguos posadeños y misioneros en general que ese día veían también la inauguración del anfiteatro.

En la actualidad
El anfiteatro conoció luego de descuidos y abandonos, dictaduras y democracias, si bien siempre continuaron realizándose todo tipo de manifestaciones culturales y deportivas, pero se debe reflexionar, apelar a la memoria y despertar la conciencia, el anfiteatro, en especial ahora junto a la Costanera, debe ser venerada por todos y ser considerado un lugar muy importante, puesto que el antiguo centro “de irradiación de la cultura”, un paseo público inigualable, está en el corazón de todos.

¿Adolf Eichmann estuvo en Misiones?

SECUESTROS
¿Adolf Eichmann estuvo en Misiones?

por el periodista Horacio Cambeiro

Este es uno de los episodios ocurridos en la crónica política que se disfraza de crónica policial.
La Argentina no fue ajena a este tipo de escaramuzas y la detención de Adolfo Eichmann, famoso criminal de la guerra nazi, fue en 1960 una de las noticias más impactantes.
Pero vale la pena repasar con algún detalle los sucesos que por su verdadera espectacularidad y por la importancia de sus protagonistas han electrizado el mundo. Esto es volver la mirada sobre nuestro propio país para hacer algo de memoria y recordar la presencia de Eichmann. El ex coronel de la SS de Adolf Hitler fue buscado después de concluida la guerra durante más de quince años por agentes israelíes.
Según un informe de mi gran amigo Guillermo Patricio Kelly, el ex coronel Eichmann durante su permanencia en territorio nacional (Tucumán, Catamarca, Buenos Aires y ¡Misiones!) se prolongó por espacio de diez años. Fue acusado de exterminio de seis millones de judíos europeos.El subalterno de Hitler llegó a la Argentina en 1950 y obtuvo su cédula de identidad con el nombre de Ricardo Klement. Era un hombre taciturno que hablaba poco o nada el castellano, que guardaba dentro de sí la memoria de sucesos terribles. Tuvo dos hijos, uno de ellos vive hoy en Uruguay, y el otro en Misiones.Lo cierto es que Eichmann nunca imaginó que sería raptado sino asesinado.Este temor y estas prevenciones lo decidieron a saltar de la Argentina a Paraguay, y de éste país al Brasil, a viajar sigilosamente por muchas rutas buscando despistar a quienes continuaban celosamente su búsqueda. El hombre, obligado a huir de sí mismo, de su pasado, de los tercos espías que husmeaban cada paso suyo pudo, durante una década, pasar de “señor Klement”. Pero el 13 de mayo de 1960 la historia se escribió de otro modo. Eichmann fue raptado y trasladado a Tel Aviv en una de las operaciones más precisas y minuciosas que se hayan registrado hasta ahora. Ya se sabe el destino posterior: su condena a muerte y las refriegas diplomáticas en el plano internacional por obra del secuestro.

"Titito" Villalba

“Titito”Villalva, un personaje del deporte

por el periodista Horacio Cambeiro

Vino al mundo allá por 1930, cuando en Posadas no habían más que algunas canchas para la práctica del fútbol, mientras que en Buenos Aires ese año Boca Juniors se coronaba campeón del último torneo amateur y se aprestaban a dar inicio la era profesional del fútbol, que se concretó en 1931.
Titito comenzó a patear una pelota en un potrero, en la canchita de “Rompehueso”, en la esquina de Bartolomé Mitre y Jujuy, donde actualmente se encuentra el sanatorio Boratti. En 1945, con 15 años de edad debutó en la primera división de Racing Club de Posadas, junto a inolvidables valores como Félix Dominguez, ex jugador de Cerro Porteño de Asunción del Paraguay. Más tarde, Titito tuvo oportunidad de conocer y ver jugar en sus últimos tiempos, al famoso Delfín Benítez Cáceres, una de las figuras más sobresalientes de todas las épocas de Boca Juniors. De regreso a Posadas, militó en las filas de club Magallanes (entidad ya desaparecida, pero otrora gran animadora de los torneos de la liga Posadeña de Fútbol) y en Huracán del barrio Rocamora. Luego, Titito, ya como integrante de Gendarmería Nacional, y por razones de servicio, estuvo afincado en numerosas poblaciones del interior de Misiones, y en todo momento, formó parte de clubes de esas comunidades. Así, por ejemplo, jugó en Unión de San Ignacio, 25 de mayo de Puerto Rico, en Eldorado, y en General Güemes de Consepción de la Sierra.
Años más tarde, con 39 años -todo un veterano-, jugó en primera y reserva de Bartolomé Mitre de Posadas, donde tuvo directores técnicos a Bernardo Cuchiaroni, Silvio Parodi e Indalecio Domínguez, todas glorias del fútbol (los primeros jugaron en Boca Juniors, además Cuchiaroni jugó en la selección Argentina y Parodi, en la del Paraguay). Además Titito jugó junto al mismo Tito Cucharoni en un torneo de veteranos, que también integraban aquel equipo “Farol Jara, “Tulo” Llamosas y Domínguez.

Otros deportes
Además del fútbol, Titito Villalva practicó igualmente numerosas disciplinas deportivas, como ser el básquetbol, atletismo, maratón y hasta ciclismo. “Todas las personas debieran practicar deportes -dice-ya que eso es lo mejor que pueden hacer en bien de su organismo, para vivir una vida sana, sin alcohol y sin tabaco, y mucho menos, de drogas que es toda una sentencia de muerte”. Cabe consignar que todos los hermanos de Titito fueron también destacados deportistas, en especial, del fútbol.

Personaje misionero
Arístides “Titito” Villalva fue un verdadero personaje del deporte posadeño, y por que no, de Misiones. Bondadoso y servicial, de carácter alegre y jovial, puede decirse de Titito que era un amante, un apasionado del deporte en general; pero más que eso todavía, un apasionado de la vida misma.
Su mente encerró recuerdos del Posadas de los 40, de los 50, de los 60, dentro de una lucidez excepcional. Rememoraba equipos de Racing de 1945 y 1946, del glorioso Magallanes, de Bartolomé Mitre; evoca a Tito Cucharoni, cuando vino nuevamente a Misiones luego de jugar en Tigre, en Boca Juniors, en la Selección Argentina y en Milán de Italia. Con emoción, Titito destacó “La gran emoción que sintió mi espíritu cuando jugué al lado de Cuchiaroni, aunque más no sea en veteranos; no lo podía ceer, yo reciviendo un pase de esa gloria del fútbol mundial, imagínese…”
Simpatizante de River Plate, Titito sin embargo gustaba de cualquier club que practique buen fútbol. “Lamentablemente, veo en las canchas hoy pocos buenos y grandes valores como abundaban tanto en otras épocas en Posadas; aquí, con nostalgias, quiero cerrar un momento los ojos para ver las escenas del recuerdo, jugadores de la talla de los hermanos Morante, Félix Domínguez, Darío Lima, Vicente Benítez, Zacarías Meza, Emiliano Silvero, Oliva Silva, Alejandro Perjovich, Samuel Sánchez, Federico Hosters, Julían Noguera y Héctor de Bourgoing (quien jugó en River Plate y en la selección de Francia)”.
“También -sigue recordando Titito- a “Lechuga” Villalba, “Papín” Markevich, Arnoldo Mattos, Viveros, Nereo Arriola, Timoteo Meza, Fernando “Tulo” Llamosas, Silvio Parodi y tantos otros”. “Además, si bien hoy existen nuevas entidades futboleras, quiero también recordar a clubes que desaparecieron y viven únicamente en el recuerdo de muchos, como Magallanes, El Palomar, Racing, Villa Urquiza, Atlético Posadas, Independiente y otros, que escribieron verdaderas páginas de gloria del fútbol misionero”.
Arístides “Titito” Villalva, un personaje del deporte, un personaje de la vida…

El "Mochilero" Kuki Rossi

“Kuki” Rossi...
Miguel Angel “El Mochilero”
por el periodista Horacio Cambeiro



“Kuki” Rossi nació en Posadas, Misiones, bajo el signo de Géminis. Aquí cursó sus estudios primarios, y a los 15 años ingresó en la Escuela de Aviación Militar de Córdoba. Fue entonces cuando comenzó a cantar y a tocar la guitarra, y decidió dejar la carrera militar para dedicarse de lleno a la música, con un conjunto llamado “Los Dominantes".
Al comenzar a componer, sintió deseos de cantar como solista. Después de ganar un concurso de aficionados (“Si lo sabe, cante”) fue contratado por Phonogram para su sello Polydor en marzo de 1969, donde grabó su primer gran éxito “El Mochilero”.
Luego fué contratado por Nicolas “Pipo” Mancera para “Sábados Circulares” donde permaneció durante un año, llegando a ser conocido por todo el país. En ese período efectuó varias giras y grabó otros éxitos tales como “Ni Fu Ni Fa”, “Bienvenida Primavera”, “Un Vaso de Vino”, o “Cuanto te Debo Mamá”. Con estos éxitos a cuestas Miguel Angel se largó a recorrer el mundo, y viajó a todos los países donde sus éxitos fueron editados, Perú, Colombia, Venezuela, Panamá.
Lo conocieron; hasta que se radicó temporariamente en México, fue durante su estancia en el país Azteca, y motivado por su admiración por cantantes melódicos tales como Javier Solís y “Cuco” Sánchez, con quien Miguel Angel entabla amistad, que decidiera cultivar el género melódico.
En diciembre de 1974 Miguel Angel volvió al país y fue inmediatamente contratado por su primera grabadora. “Es que la quiero” es el primer disco de Miguel Angel que se edita en la Argentina en tres años, y seguramente servirá para volver a colocar a este artista entre los preferidos de público. Sin dudas, uno de los mejores de siempre...

Miguel Angel Cabral, fotógrafo

Posadas de antaño en la placa fotográfica

por el periodista Horacio Cambeiro (*)

Estas fotografías de la Posadas de ayer, rescatan imágenes de épocas que han dejado profundas huellas en los albores de lo que es hoy esta gran ciudad junto al río, que se nutrió de él y que hoy lo ve pasar silencioso, cuando ya casi nadie se acuerda de esta simbiosis que penetró en las venas del misionero y lo embarcó en la gran aventura del “Infierno verde” del que muchos no volvieron jamás y que signara la vida de la ciudad. Ellas nos transportan a un tiempo casi imposible de comprender, ante la moderna arquitectura actual. Recuerdan la época de la Bajada Vieja del Puerto, de los antiguos ísico o “coches de plaza” o “caballos” –como también se los llamaba-; las polvorientas calles de Posadas; la iglesia matríz con una sola torre; los barcos en la costa; el Cuartel 12 de Infantería; el original edificio de la usina eléctrica en el Puerto; el tren –caballo de hierro- llegando a la estación; la Casa de Gobierno y en su esquina la presencia del vigilante junto a su garita y, también, el Club Social.

“Posadas es historia”
Así se denominó una muestra individual que hace muchísimos años realizó el fotógrafo Miguel Angel Cabral, misionero, y viejo vecino de la Bajada Vieja, como él se autodefine. Es hijo de un antiguo baqueano y navegante del Paraná, Sixto Cabral”. Este esfuerzo fotográfico, es fruto de casi 50 años de trabajo”, explica Cabral para, a continuación, destacar que “la recopilación y selección de Posadas del ayer, se debió en gran parte a las familias de Aníbal Cambas, “Chiquito” Julio César Sánchez Ratti y otros vecinos”. En "Joven y gastado" después refirió que “tardé mucho tiempo en organizar esta exposición por los gastos de demanda la técnica de devolverle el color y resaltar los detalles a estas imágenes antiguas y deterioradas”. Además con esta obra se descubren los orígenes y la inserción de la fotografía en la vida misionera del siglo pasado, cuando éstas eran fijadas en daguerrotipo, primera forma práctica de la fotografía invención de Luis Daguerre, pintor y físico francés, que produjo una conmoción en Europa del siglo XIX por cuanto a pesar del tiempo transcurrido, estas imágenes de Posadas permanecían ignoradas. Merced a este trabajo de Cabral, el pasado posadeño parece cobrar vida nuevamente, porque basta un puñado de las escenas perpetuadas en las diapositivas, para demostrar que ese ayer ya no pasará inadvertido. Por otra parte, constituye el fruto de la inquietud de un fotógrafo retratista de sociales, que logró fijar para la “historia” aquellas calles de tierra, a sus protagonistas, sus viviendas y sus medios de locomoción.
Por el ayer

La “Rinconada”, el puerto naciente, con sus chalanas y vaporcitos. Este trabajo, es algo así como un balcón de madera, asomándose al pasado, con gente “mercando” en plena calle; vehículos a tracción de sangre, la carretilla y un vigilante parado frente a una puerta donde, según memoriosos, estuvo emplazada la primera comisaría de policía, que a la vez hacía de policía marítima. El lugar está ocupado en la actualidad por un lujoso restaurante. Es que por esa calle –entonces de tierra o simplemente marcada en un pedregal-, pasó una época tumultosa de un tiempo que fue, símbolo de virilidad y de empuje. Nunca faltaron las bailarinas alumbradas por faroles a kerosén, que albergaron amores, a veces inverosímiles, o las disputas que culminaban en duelos a cuchillos, con el saldo de dos a más “difuntos”. En este escenario se inspiró Alfredo Varela, para pintar el alto Paraná en su inolvidable novela “El río oscuro”. La Bajada Vieja albergó también el paso de “mensualeros”, que viajaban “conchabaos” al “Infierno Verde” y de mujeres contratadas, que nunca volvieron. Las fotografías de Cabral inmortalizan el escenario –donde, muchas veces los peones y estas mujeres eran emborrachados y cargados en los barcos-, hoy transformado en un barrio de trabajadores y empleados, también protagonistas pero de otra historia, la de la lucha diaria a brazo partido, por la subsistencia, aunque en un mundo que, a veces, tambaleante, avanza incesantemente hacia nuevas expectativas de vida que, a no dudar, habrán de ser mejores para todos.

La iglesia y la plaza de Posadas

La Iglesia con su primera torre; la estatua que perpetua el goce más preciado del ser humano, la libertad; los primeros árboles creciendo; la esquina de Félix de Azara y San Martín con el edificio de la antigua Farmacia del Indio (de los Acuña) y la casa donde más tarde se instalaría la confitería “La Palma”, lugar de los casamientos “café”, bautismos y confirmaciones, estas últimas realizadas por el monseñor Vicentín, quien solía viajar desde Corrientes, para cumplir con su misión pastoral. Fotografías, de una ciudad que cobijó tanto el amor como los sueños, la ambición y la aventura. En ella, tal vez, se registraron muchas historias no contadas; la que corresponde a cada pueblo, a cada comarca, donde alguna vez habitaron y aún habitan, el hombre y sus pasiones.